viernes, 26 de abril de 2013

Dalí llena el Museo Reina Sofía con más de 200 obras en una gran exposición



Fantástica exposición organizada en el Museo Reina Sofía desde el 27 de abril hasta el 2 de septiembre: 'Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas'. Muestra que reúne unas doscientas piezas cedidas por distintos museos y colecciones particulares de distintos países del mundo. Está dividida en 11 secciones que abarcan toda su biografía artística. La muestra se centra en su vocación de pintor pero no olvida otras facetas como el cine, la escenografía teatral, la escritura, las performances, la publicidad o la experimentación visual. La exposición ha reunido unas 200 obras del artista ampurdanés que recorren toda su biografía. Hay una treintena de obras nunca vistas antes en España como Bañistas, Niño geopolítico contemplando el nacimiento del hombre nuevo o Símbolo agnóstico.




A través de una selección de más de doscientas obras (pinturas, esculturas, dibujos...) que se presentan organizadas en once secciones y siguiendo un cierto orden cronológico, esta exposición propone repensar el lugar que ocupa Salvador Dalí en la historia del arte del siglo XX, planteando que la importancia de su figura y de su legado va más allá de su papel de artífice del movimiento surrealista. La muestra -cuyo subtítulo está extraído de su artículo "San Sebastián" (1927), que representó su primer manifiesto artístico- da cuenta de cómo este artista controvertido y singular, prolífico e imaginativo, fue capaz de generar un arte perturbador que apela directamente a los espectadores. Un arte que, haciéndose eco de los descubrimientos científicos de su época, explora y expande los límites de la conciencia y de la experiencia sensorial y cognitiva.

Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas nos presenta a Dalí como un artista omnívoro y visionario que se utilizó a sí mismo como objeto de estudio y cuyas acciones en la esfera pública, ya fueran calculadas o improvisadas, le sitúan como una figura de referencia en el ámbito de la representación contemporánea. El núcleo de la exposición lo constituye su periodo surrealista y en él se presta especial atención a su método paranoico-crítico, que el artista catalán concibió como un mecanismo de transformación y subversión de la realidad, posibilitando que la interpretación final de una obra dependiera totalmente de la voluntad del espectador. Fue en sus trabajos en torno al cuadro El Ángelus (1857-59) de Jean-François Millet -que llegó a describir como la "obra pictórica más rica en pensamientos inconscientes que jamás ha existido"- donde este método alcanza su máxima expresión.

La muestra, que comienza con una selección de las obras que Dalí realizó en los inicios de su carrera y durante su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid (incluyendo algunos de sus primeros autorretratos o los dibujos de su serie Putrefactos), también se detiene en su etapa mística y nuclear (en la que prevalece la temática religiosa y científica), así como en sus trabajos de carácter escenográfico (sus colaboraciones con cineastas como Buñuel, Hitchcock o Walt Disney, sus diseños de decorados para ballets y obras de teatro...). A su vez, examina críticamente su faceta de agitador de masas y showman mediático, le dedica un apartado específico a su libro autobiográfico La vida secreta de Salvador Dalí (eficaz simbiosis entre el Dalí dibujante y el Dalí literato) o muestra cómo a partir de los años sesenta y hasta el final de su carrera, su fascinación por la ciencia y la tecnología le llevó a explorar nuevos lenguajes como la estereoscopia o la holografía.