martes, 28 de mayo de 2013

"La Transición en viñetas" en la Biblioteca Nacional de España



La Biblioteca Nacional de España acoge a partir del 28 de mayo, y hasta el 25 de agosto, la exposición La Transición en tinta china, que recrea la breve historia de la Transición política española a través de las viñetas de los dibujantes más importantes, publicadas en distintos periódicos y revistas.

Las obras pertenecen al fondo de la Biblioteca Nacional de España, y se complementan con originales cedidos por distintos artistas del sector (Forges, Peridis, El Perich, Gin, Mingote, Chumy Chumez, Siro, Ballesta...). 

Además, la Casa Real ha prestado varias caricaturas que tienen como personaje central la figura del Rey. El comisario de la muestra es Francisco Bobillo de la Peña, con la colaboración de los humoristas gráficos Forges y Peridis.



La transición a la democracia en España coincide con un extraordinario florecimiento del humor político gráfico. Desde los años anteriores a la muerte de Franco, los dibujantes, a través de nuevas publicaciones, fuerzan los límites de la censura y ofrecen a sus lectores el fruto de su talento expresivo y de su ingenio satírico.

¿Cuál fue la visión de esos dibujantes acerca de la Transición política? ¿Cómo contribuyeron a ella? Son dos de las cuestiones que se plantea la exposición. En conjunto, es un relato muy crítico y exigente, rebelde e iconoclasta, comprometido con la libertad y nada dispuesto a aceptar una democracia mutilada o maquillada. 

Las urnas fueron su alegoría. El humor político, a menudo rebelde e irreverente, mantiene siempre una relación conflictiva con los gobernantes. En el caso concreto del humor gráfico, el conflicto suele ser más agudo. Los dibujantes parodian el discurso del poder, realzando su carácter cómico, y revelan su frecuente impostura para provocar la sonrisa cómplice del lector. 

Así, unas veces, los poderosos encerrados en un recuadro o una tira cómica pierden su solemnidad al ser convertidos en personajes de historieta. O se humanizan al ser desdoblados para mostrarse disconformes consigo mismos, tal y como son vistos por Peridis. Otras veces, despojados de aquel manto, tropiezan, se equivocan o son importunados por individuos anónimos desde el sentido común, tan lejano al lenguaje oficial. Como Cervantes conocía bien, en la incongruencia germina el humor.