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domingo, 10 de julio de 2011

Exposiciones "Fragmentos de la memoria" de Elena Asins, en el Reina Sofia.


Elena Asins (Madrid, 1940) reúne la tradición constructiva de la vanguardia del siglo XX con la computación y la teoría de la información de la década de los sesenta, siendo considerada una de las pioneras del arte asistido por ordenador en España. Ligada a algunos de los proyectos más renovadores de la historia reciente del arte español, como la Cooperativa de Producción Artística y Artesana o el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, Asins ha recurrido en sus trabajos a un amplio abanico de formatos y medios (desde la poesía concreta al vídeo, pasando por el dibujo, la escultura o la instalación), caracterizados siempre el rigor compositivo y la depuración formal.

Esta exposición demuestra cómo su producción artística hace visibles una de las certidumbres más obsesionantes del campo de las matemáticas: la teoría de Rampsey, según la cual en el universo el desorden completo es una imposibilidad fehaciente. Asins plantea de forma similar la dimensión semiótica, que estudió en la Universidad de Columbia con Noam Chomsky, en la que, partiendo de un planteamiento neocartesiano sobre la gramática universal, restringe la variabilidad lingüística al uso de conceptos globales. Sus obras pueden entenderse como metáforas visuales que contienen siempre aquello que no es inteligible y que permanece como paréntesis o silencio en la teoría estructuralista.

Contemplados bajo la lógica/no-lógica de las aporías como modelos de pensamiento, los hallazgos plásticos de Asins aúnan intereses dispares en apariencia: música e historiografía en sus Cuartetos Prusianos (1979-1981), filosofía y religión en Shalom Elechen [Shalom Aleichem] / The Enigma 3 (La paz sea contigo / Enigma 3) (1987), Ludwig Wittgestein / Zettel (Ludwig Wittgestein / Nota) (1986), One Possibility of Metanoia 5 (Una posibilidad de cambio 5) (ca. 1985-86), y el neoplasticismo de Mondrian conjuntado con la estética de Max Bense y la poesía concreta en Paradigma [Paradigm] for Scale (Paradigma para Scale) (1982 - 1983).

En este sentido, y a propósito de su relación con la danza, la artista recoge en unos versos de 1978 el vacío detrás de todo sentido de orden: no hay abajo ni arriba / atrás, adelante / a un lado / hacia todos lados, hacia cualquier lado / hacia cualquier lado porque todo es lo mismo / por eso ellas danzan incesantemente / no hay abajo ni arriba.

Hasta el 31 de octubre de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

"Lygia Pape. Espacio Imantado", en el Museo Reina Sofia.


La obra de Lygia Pape (1927-2004) surge en uno de los entornos más renovadores del arte de la segunda mitad del siglo XX, como es el contexto brasileño, donde las tensiones inherentes al asentamiento de la modernidad conviven con su extremo opuesto: procesos dictatoriales, falsos milagros económicos o movimientos culturales ligados a lo local y abocados a vivir en el exilio. Vinculada al concretismo del Grupo Frente, pronto se relaciona con la deriva neoconcreta junto a otros artistas, como Lygia Clark o Hélio Oiticica, y poetas, como Ferreira Gullar. A pesar de la comparación de Pape con estos, su obra ha carecido hasta ahora de un reconocimiento crítico paralelo al de sus compañeros.

La trayectoria de Lygia Pape responde a esa necesidad de ampliación de lo sensible, dominante en el contexto brasileño de finales de los cincuenta, pero en cuyo caso experimenta una coherencia en una amplia diversidad de medios. Ya a finales de esta década, heredera del ultra-racionalismo concretista brasileño, desarrolla una serie de grabados -Tecelares-, que entendía no como prehistoria de la reproductibilidad, sino como un proceso de desbastamiento material del que surgía la luz: la copia única era reflejo de la densidad conceptual con la que se entendía el proceso. En los 70 participa en varias producciones cinematográficas del Cinema Novo, donde diseña títulos de crédito y demás representaciones visuales; trabajo que compaginó con actividades en el Museo de Arte Moderna de Sao Paulo, verdadero ejemplo de producción experimental de público activo. Ya en los ochenta desempeñó un influyente papel como docente en la Universidad de Santa Úrsula, desplegando una pedagogía del habitar con la que los alumnos aprendían a valorar las construcciones vernáculas ajenas al dogma académico. Con posterioridad supo combinar su producción visual, de impronta geométrica, con una querencia por lo tribal, rememorando las cualidades híbridas del movimiento antropofágico de la primera mitad del siglo.

Mención especial merecen sus libros, en los que imagina un mundo a partir de una práctica y experimentación material que marginan a la figura del autor en favor de un lector capaz de generar una obra ajena al lenguaje escrito. Sus películas para objetos geométricos en danza (Ballet neoconcreto, 1958) o su inclasificable performance Divisor (1968), una obra textil que debía ser portada colectivamente (reactivada en esta exposición), avanzan algunas ideas fundamentales en el planteamiento de un espacio que atrae lo público y sus afectos como un objeto imantado.

Exposición organizada por el Museo Reina Sofía en colaboración con el Projeto Lygia Pape.

Del 25 de mayo - 3 de octubre de 2011

domingo, 10 de abril de 2011

Exposición en el Museo Reina Sofia: El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939.


Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939 profundiza en el análisis de un período de la historia de la fotografía del siglo XX en el cuál ésta se pone al servicio de los diversos movimientos obreros (desde el asociacionismo sindical hasta la creación de estados “de los trabajadores”, como el soviético), partiendo de la autoconciencia de la clase obrera y la toma de los mecanismos de producción y reproducción de imágenes. Al abordar el estudio de la vanguardia artística interconectada con la vanguardia política, esta exposición pone fin a la hegemonía historiográfica de otros movimientos en la historia de la fotografía, como la Nueva Visión, desplazando así en importancia la visión mecánica por la relación con los movimientos sociales y centrando el debate en torno a la fotografía como documento. Presenta fotografías (en gran parte copias vintage), películas y otros documentos, con especial atención a las publicaciones periódicas, el medio fundamental para la circulación de imágenes y sus ideas asociadas en estos años.



Nacido de la tercera Internacional Comunista (la primera tras la Revolución Soviética), el movimiento tuvo su momento inicial en el concurso convocado en 1926 por la revista AIZ (Arbeiter Illustrierte Zeitung, revista ilustrada de los trabajadores), en el contexto de la República de Weimar. Simultáneamente, en la Unión Soviética nace la revista Sovetskoe Foto con la misión de liderar y coordinar la cultura fotográfica soviética en pos de la construcción del nuevo estado socialista. Desde ese origen, la fotografía obrera se expande hasta articularse como paradigma para los movimientos de izquierda en el centro y norte de Europa y Estados Unidos; estas ramificaciones llegan a impregnar a las experiencias del Frente Popular en España y Francia, dos casos de estudio que inciden en el carácter transnacional del movimiento. Hacia 1939, con el fin de la Guerra Civil Española y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, se inicia un nuevo orden mundial que lleva al declive de un movimiento que había dado a luz a nombres como Sergei Tretyakov, David Seymour, Robert Capa, Paul Strand, Tina Modotti, Walter Ballhause o Max Alpert, entre muchos otros.

Si las diversas revoluciones obreras plantearon nuevas visiones del mundo y formas radicales de reeducación de la mirada, la fotografía obrera nació de esta misma conciencia social que desembocó en la apropiación del medio fotográfico y, por ende, de la propia imagen. Esta exposición dibuja así un fresco del momento en que la autorrepresentación de la clase obrera se vuelve una forma de emancipación social y arroja una mirada horizontal, no en picado, de la clase obrera durante los años centrales de la primera mitad del siglo XX. Esta muestra y el catálogo correspondiente se convierten en un conjunto que aporta un capítulo fundamental a la historiografía fotográfica. En paralelo, el ciclo de cine Documental proletario analiza la emergencia del documento audiovisual que, junto al documento fotográfico, forma el principio de la cultura visual moderna.

Museo Reina Sofia
Madrid
6 de abril - 22 de agosto de 2011