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domingo, 17 de agosto de 2008

La red del Metro de Madrid ofrece un recorrido por el arte a través de un centenar de murales


Las instalaciones de la red de Metro de Madrid ofrecen a sus 2,5 millones de viajeros diarios, a través de más de cien murales decorativos, un recorrido por la evolución del arte, desde los estilos clásicos hasta las últimas tendencias, especialmente con el uso de azulejos y fotografías.
En un comunicado, Metro destaca asimismo la importancia de algunas muestras escultóricas en puntos emblemáticos de la red, como es el caso de la estación de Sol, donde el viajero puede encontrar dos esculturas metálicas colgadas del techo, dedicadas a los fundadores del suburbano.
Los azulejos y la cerámica fueron los elementos de composición utilizados durante las primeras etapas de crecimiento del Metro y prueba de ello es el vestíbulo de Conde de Romanones de la estación Tirso de Molina.

En este lugar se encuentra una manifestación artística del año 1919, en la que se puede descubrir un escudo de Madrid realizado en bronce sobre un plafón de azulejos de color blanco y azul.
El azulejo también está presente en estaciones como Retiro, donde, en un mural, el dibujante Mingote dejó plasmadas algunas de las actividades que suelen practicar los madrileños en este parque, o Argüelles, remodelada en 1990, donde se encuentra una composición de baldosas de vivos colores que representan el teleférico.

Reproducciones en aguafuertes de los grabados realizados por Goya dentro de sus series de Tauromaquia y Los Desastres de la Guerra pueden ser con contemplados en los andenes de la estación que lleva el nombre del célebre genio aragonés.

Las nuevas ampliaciones de la red de Metro ofrecen por su parte diversas muestras de las últimas tendencias del arte público.

Así, la estación Villaverde Alto, en la línea 3, muestra un gran fotomosaico de una vista aérea del término de Villaverde formada por más de 20.000 fotografías con los rostros de los vecinos.
En la estación de Aeropuerto (línea 8), la obra "Un cruce de miradas" expone dos puntos de vista distintos, el día y la noche, y en Hospital 12 de Octubre un mural muestra el cuerpo humano en tres dimensiones, representado por 12 figuras de casi cuatro metros de altura.
Metro de Madrid destaca además por su carácter innovador el mural de la estación Reyes Católicos (línea 10), construida prácticamente bajo la popular plaza de toros de San Sebastián de los Reyes, que reproduce, en un dibujo con un estilo propio del comic, una vista general del público que asiste a los espectáculos taurinos de este coso.

martes, 10 de abril de 2007

Muere Sol LeWitt, uno de los pilares del arte conceptual

Sol LeWitt, artista estadounidense pionero del arte conceptual y conocido universalmente por sus coloridos y efímeros murales, murió el domingo a los 78 años en Nueva York a causa de un cáncer, según confirmó este lunes su secretaria, Janet Passehl. LeWitt estaba considerado uno de los grandes puntales del arte conceptual. Era dueño de una obra en la que la idea primaba sobre la ejecución y que contribuyó a definir el minimalismo en la segunda mitad del siglo XX.
Nacido en Hartford (Connecticut) el 9 de septiembre de 1928, LeWitt era hijo de inmigrantes rusos. Huérfano con apenas seis años, fue educado por una tía. Se formó como artista en la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York, en la que se licenció en 1949. Se estableció luego en Manhattan, tras tomar parte en la guerra de Corea, para estudiar ilustración.
Entre sus trabajos, presentes en las grandes colecciones principales museos de arte moderno estadounidenses e internacionales -Guggenheim, MOMA, Tate Modern-, figuran esculturas, grabados, pinturas y fotografías. Pero LeWitt debía su fama sobre todo a sus grandes y efímeros murales, pintados casi siempre en las paredes de las galerías en que iban a exhibirse y destruidos al terminar la muestra. A menudo los realizaban sus ayudantes siguiendo escrupulosamente sus indicaciones. También a unas esculturas que él prefería llamar "estructuras modulares" y que conformaba mediante series de cubos y otras formas básicas como triángulos o esferas.



Los murales eran sencillas composiciones geométricas en los que LeWitt jugaba con colores básicos. Esa sencillez formal y conceptual fue la su marca desde que a principios de los sesenta, cuando trabajaba en la librería y como recepcionista del MOMA en Nueva York, contribuyera junto a otros jóvenes creadores a establecer las bases del minimalismo y de un arte conceptual que apelaba a la esencia de la creación.
Su primera gran exposición se celebró en 1965 en la neoyorquina Daniels Gallery. En los años ochenta se instaló en Italia, cambio vida que se reflejó también en su labor creativa y que marcó un inflexión en su carrera. Vivía en la actualidad con su esposa Carol en Chester, en su estado natal de Connecticut.

Respetado por la crítica y la prensa especializada -que compara la importancia de sus murales con al técnica del goteo y la salpicadura de Jackson Pollock-, LeWitt tenía una aversión crónica a los medios de comunicación, de modo que rara vez concedía entrevistas o comparecía en público. Rechazó a menudo los premios que se le otorgaron para evitar los actos públicos y apenas hay fotografías suyas.