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lunes, 11 de febrero de 2008

Robados cuatro cuadros de Cézanne, Degas, Van Gogh y Monet en Zúrich.


Cuatro cuadros de Cézanne, Degas, Van Gogh y Monet fueron robados ayer de un museo de Zúrich (Suiza), según ha informado esta mañana la agencia de noticias ATS. La policía local estima que el valor de las obras se eleva a más de 180 millones de francos suizos (112 millones de euros).

Robadas dos pinturas de Picasso de una exposición en Suiza 'Amapolas cerca de Vetheuil', de Claude Monet (1879)- AFP Ramas de castaño en flor (1890), de Vincent Van Gogh- AFP
Se trata de las obras Amapolas cerca de Vetheuil (1879) de Monet, El Conde Lepic y sus hijas (1871) de Degas, Ramas de castaño en flor (1890) de Van Gogh, y El niño del chaleco rojo (1888-90) de Cézanne, según ha precisado la policía de Zúrich a la agencia ATS. "Se trata de las mejores obras de toda la colección", ha afirmado el director del museo, Lukas Gloor.
La policía ha informado de que las obras robadas el domingo a plena luz del día pertenecen a la colección privada Bührle de Zúrich, que posee una amplia colección de arte impresionista y post impresionista francés. Los agentes han explicado que el robo lo protagonizaron tres hombres armados y enmascarados, que introdujeron las obras en un coche blanco. Anteriormente, habían amenazado a los empleados del centro con utilizar las armas.

La colección de arte de Emil Georg Bührle (1890-1956), un empresario de Zúrich, está entre las colecciones privadas del siglo XX más importantes de arte europeo. Bührle reunió las obras desde 1951 hasta su muerte en 1956. La colección incluye, entre otras, las obras Pool with Waterlilies, pintado alrededor de 1910 por Claude Monet, y un autorretrato de Vincent Van Gogh, según la información recogida en su página web.

El robo se produce cuatro días después de que sustrajeran de una exposición, también en Zúrich, dos cuadros de Picasso propiedad del museo Sprengel de Hanover (Alemania). En esa ocasión, se trataba de las obras Cabeza de caballo (1962) y Vaso y jarra (1944), valoradas en más de cuatro millones de dólares, y que desaparecieron del centro cultural de Pfaffikon, al este de Zúrich. La policía no se ha atrevido a establecer una conexión entre ambos robos.
Desde la década de los ochenta, varios espectaculares robos de obras de arte se han producido en Suiza, entre ellos el de siete cuadros de Pablo Picasso en 1994, valorados en 44 millones de dólares y que fueron recuperados más tarde.
Agencias.

martes, 4 de septiembre de 2007

El Thyssen abrirá el 3 y 10 de septiembre ante el éxito de la exposición de Van Gogh.


Ante el "éxito" de público obtenido por la muestra 'Van Gogh. Los últimos paisajes', el Museo Thyssen Bornemisza abrirá sus puertas de 10:00 a 19:00 los próximos lunes 3 y 10 de septiembre, días en que generalmente está cerrado el centro.
Cerca de 200.000 personas han visitado hasta el momento, y desde su apertura el 12 de junio, la que es exposición estrella de la temporada la pinacoteca madrileña y que aún permanecerá abierta hasta el 16 de septiembre.
Además, este sábado finalizan 'Las Noches de Verano en el Museo'. Esta propuesta que ha permitido visitar las exposiciones temporales hasta las 23:00 de la noche en los meses de julio y agosto y que, también este estío, ha batido récords de asistencia respecto a años anteriores.
Concretamente, la muestra de Van Gogh ha sido visitada por las noches desde el pasado 3 de julio hasta este miércoles 33.175 personas, según han informado fuentes de la institución.

viernes, 10 de agosto de 2007

El Thyssen bate todos sus récords, y supera al reina Sofia encasi 60.000 visitantes.

Las exposiciones temporales de Vincent Van Gogh y Richard Estes ofrecidas por el museo Thyssen-Bornemisza, junto con su colección permanente, atrajeron a casi 150.000 visitantes durante el mes de julio. Este número supone un nuevo récord mensual de visitas para la pinacoteca, antes fijado en las casi 100.000 personas que acudieron en octubre de 2006.

La coincidencia en el Thyssen de tres muestras de gran nivel internacional, como son las dos citadas y la del fotógrafo Lynn Davis —integrada en PHotoEspaña 2006— ha provocado que supere al Museo Reina Sofía en cantidad de público asistente, que consiguió 95.000.

El poder de convocatoria de un artista como Van Gogh también se aprecia al comparar las estadísticas del Thyssen con las del mismo mes de 2006, cuando 53.171 personas visitaron el museo, ante las 147.086 visitas registradas el mes pasado, según los datos facilitados a Efe.

jueves, 7 de junio de 2007

El Thyssen expondrá las obras de Van Gogh en los últimos dos meses de su vida


Veinticuatro de las obras que Vincent Van Gogh pintó en los dos últimos meses de su vida en la localidad francesa de Auvers forman la exposición que el próximo mes de junio el museo Thyssen Bornemisza dedicará al maestro holandés.
Con el patrocinio de Banco Caixa Geral y Fidelidade Mundial y comisariada por Guillermo Solana, conservador jefe del museo, el Thyssen-Bornemisza organiza del 12 de junio al 16 de septiembre la primera exposición dedicada en exclusiva a la obra realizada por Van Gogh durante sus dos últimos meses de vida, un periodo muy breve pero extraordinariamente fecundo.


La exposición mostrará un total de treinta obras, veintisiete pinturas y tres dibujos, procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo. Veinticuatro de ellas son de Van Gogh (entre ellas una de las obras maestras de la Colección del Museo, "Les Vessenots") y el resto de los tres grandes precursores de Van Gogh que habían pintado en Auvers antes que él: Cézanne (tres pinturas), Pissarro (dos) y Daubigny (una).


La última etapa de su vida


El 20 de mayo de 1890, Vincent van Gogh llegó en tren a Auvers-sur-Oise, un pequeño pueblo a una hora de distancia de París, después de haber abandonado una semana antes el manicomio de Saint-Rémy, tras pasar allí un año internado.
Llegaba a la localidad francesa en busca de un lugar tranquilo en el campo donde recuperar la salud y la calma. Tenía la esperanza de comenzar una nueva vida y un nuevo ciclo en su trabajo como pintor. Pero sólo dos meses después, el 27 de julio, en los campos cercanos al chateau de Auvers, se disparó un tiro de revólver que le causaría la muerte, tras una larga agonía, en la madrugada del 29 de julio.


En sólo setenta días Van Gogh produjo unas setenta y dos pinturas, treinta y tres dibujos y un grabado. Como si supiera que sus días estaban contados, se levantaba a las cinco de la mañana y se pasaba toda la jornada pintando en los campos o en las calles del pueblo.
"Estos días trabajo mucho y deprisa. Al hacerlo así trato de expresar el paso desesperadamente rápido de las cosas en la vida moderna", afirmaba en una carta. Ese ritmo frenético se traduce a veces en una ejecución pictórica impulsiva, arrebatada, pero también hay en la obra de este periodo composiciones de gran serenidad.


Desde el punto de vista estilístico, la etapa de Auvers no supone una ruptura con el periodo anterior, pero su estilo se encuentra en plena evolución. En este periodo, Van Gogh atiende menos a los detalles naturalistas, su trazo se multiplica y se retuerce, produciendo arabescos en los árboles y las casas, oleajes en los trigales, movimientos y ritmos curvilíneos de una enorme vitalidad dinámica.


Auvers, el epílogo a su carrera pictórica


Entre febrero y abril de 1890 Van Gogh sufrió, en el manicomio de Saint-Rémy-de-Provence, la más larga y profunda de sus crisis mentales. Cuando se recuperó, se sintió convencido de que no debía prolongar su estancia allí, de que el tratamiento no mejoraba su estado y la convivencia con los otros enfermos agravaba sus propios males.
El 16 de mayo, tomó el tren a París, donde pasó solo tres días en los que tuvo la oportunidad de ver reunida, en el apartamento de Theo y en la tienda del Pere Tanguy, toda su obra pictórica. En sus cartas siempre había sostenido que para juzgar una sola obra de un artista era esencial conocer la totalidad de su creación.


Gracias a la exposición improvisada, Vincent tuvo por primera vez en su carrera una impresión directa de toda su creación. Esa perspectiva bastó para imprimir a su creación en Auvers el valor de una recapitulación, de un epílogo al conjunto de su carrera. "Ya no avanza a ciegas; por primera vez sabe de dónde viene y adónde va", según Guillermo Solana.
Entusiasmado con las viejas casas pintorescas con tejado de paja, cada vez más raras, así como con los chalets modernos y las casas de campo burguesas, el contraste entre lo viejo y lo nuevo fue una de las claves de las vistas de Auvers que pinta Van Gogh.