jueves, 5 de febrero de 2009

MAX ERNST UNE SEMAINE DE BONTÉ -los collages originales- en la Fundación Mapfre.


Del 11 de febrero al 31 de mayo de 2009 podrá visitarse en la sala de exposiciones de la planta 1, del edificio de FUNDACIÓN MAPFRE, en el Paseo de Recoletos, 23 de Madrid, la muestra que reúne los collages originales de Une semaine de bonté, realizados por el surrealista Max Ernst en 1933.

Estas obras se expusieron una única vez tres años después de su creación, en Madrid en marzo y abril de 1936, y desde entonces han permanecido como uno de los secretos mejor guardados de la historia del arte. Hoy vuelven a Madrid cuando se cumplen 73 años de aquella exposición en los bajos de la Biblioteca Nacional, entonces sede del Museo Nacional de Arte Moderno. Fue Paul Éluard quien convenció a Max Ernst de que los expusiera en Madrid, y ambos estuvieron después extremadamente agradecidos por su devolución sanos y salvos a París, tras el inicio de la Guerra Civil española. Los collages sólo han podido contemplarse previamente en el museo Albertina en Viena, el museo Max Ernst en Brühl, y la Kunsthalle de Hamburgo, para llegar a FUNDACION MAPFRE en Madrid. Tras la muestra madrileña, los collages, podrán visitarse en el Museé D’ Orsay en París este verano. Las piezas que conforman Une semaine de bonté son un auténtico manifiesto del surrealismo, y con ellos el movimiento alcanza uno de sus puntos culminantes. La exposición se realiza gracias al propietario de las obras, Daniel Filipacchi, quien ha decidido, tras guardar durante años uno de los tesoros del arte del siglo XX, que vieran la luz de nuevo. La labor del experto en Max Ernst y comisario de la muestra Werner Spies ha sido decisiva en este proceso.

Max Ernst es probablemente uno de los pocos artistas del que podemos decir que se reinventó a sí mismo a lo largo de toda su vida. Al igual que Picasso, formó parte de algunos de los grupos y movimientos de vanguardia más importantes del siglo XX. Pero lo que ha caracterizado en todo momento su trayectoria ha sido su capacidad para ir por delante siempre, a la cabeza de estos movimientos, convirtiéndose así en un referente e influencia no sólo para sus contemporáneos, sino para los artistas actuales.

La capacidad de Max Ernst de crear un universo y una mirada propia, distinta y singular, lo convierte en uno de los artistas de referencia en el siglo XX, y también en uno de los más complejos y cambiantes a lo largo de toda su trayectoria: dadaísta, surrealista, políglota y ávido lector, Max Ernst desarrolló un universo absolutamente particular y personal donde podemos encontrar las influencias de la historia del siglo XX, pero también de quien podemos ver la sombra, desde entonces hasta hoy en día, en muchas de las obras de artistas, escritores y poetas que se han visto fascinados por su deslumbrante y afilada inteligencia, por su sensibilidad y por su sentido del humor ácido e irónico que se cuestionó siempre y lo establecido. Resistente y revolucionario, Max Ernst ha influido en artistas tan dispares como Cindy Sherman, Neo Rauch, o Julie Nord.

La capacidad de búsqueda del artista, esa mezcla de curiosidad y constancia que ensambla el discurso del artista, son la base sobre la que se construye su mirada: una búsqueda infatigable, en la que como decían los sabios griegos, es mucho más importante el camino que la llegada.

En la Fundación Mapfre.
Hasta el 31 de mayo.

1 comentario:

teka dijo...

Soy estudiante de historia del arte. he encontrado este blog por casualidad y me ha encantado. Muchísimas gracias. me pasaré más por aqui.
un saludo