viernes, 1 de febrero de 2013

Exposición: "El despertar de la escritura femenina en lengua castellana" en la Biblioteca Nacional de España


La Biblioteca Nacional de España (BNE) presenta una interesante exposición para reivindicar el papel de la mujer en la literatura castellana. "El despertar de la escritura femenina en lengua castellana", un homenaje a las primeras mujeres escritoras que abarca desde el siglo XV al XVII.

"La Biblioteca Nacional tiene una tradición muy machista desde su inicio", su fundador en 1711, Felipe V, no dejaba pasar a las mujeres y que éstas solo pudieron entrar, los sábados y de visita, como si fueran "bichos raros", a partir de 1837. Para paliar esa restricción de la mujer a la cultura, muchas se vieron empujadas a refugiarse en conventos, donde podían tener su "parcela privada" y escribir, fundamentalmente textos religiosos, algunos de los cuales custodia la Biblioteca Nacional, una institución que, a pesar de contar con un grueso cuerpo de bibliotecarias, hasta 1990 no estuvo dirigida por una mujer.

"El despertar de la escritura femenina en lengua castellana", comisariada por Clara Janés, exhibe hasta el próximo mes de abril en las salas de su Museo auténticos "tesoros" literarios -manuscritos e impresos- escritos por pioneras de la literatura femenina como Santa Teresa de Jesús, Luisa Sigea, Isabel de Villena, Sor Ana de San Bartolomé, María de Zayas o Sor Juana Inés de la Cruz.

El florecer de la literatura femenina en los conventos, tanto en prosa (Santa Teresa de Jesús) como en poesía (Sor María de la Antigua), se ve acompañado del trabajo de otras mujeres que se presentan a certámenes literarios o suman sus escritos a libros colectivos realizados con motivo de homenajes o celebraciones.

Entre las obras seleccionadas por la comisaria, que ha partido para la muestra de su libro "Las primeras poetisas en lengua castellana" (1986), destaca la carta manuscrita de Santa Teresa de Jesús a Doña Isabel Osorio que abre la exposición, en la que también se exhibe el libro "Camino de perfección" que escribió la fundadora de los monasterios de las Carmelitas Descalzas para sus monjas.

Sor Juana Inés de la Cruz.


De la importancia que tuvo para la historia su obra dan prueba las fiestas que se celebraron en toda España en el momento de su beatificación, cuyo libro "Compendio de las solemnes fiestas que en toda España se hicieron en la beatificación de Teresa de Jesús" también se puede ver ahora en la Biblioteca Nacional.

Al no ser bien visto por la Inquisición el movimiento cultural iniciado por la monja abulense, discípulas suyas como Sor Ana de San Bartolomé, autora de alegres letrillas, o sor Ana de Jesús, tuvieron que partir a otros países como Bélgica, dónde están fechados algunos de los documentos que se pueden ver en la muestra, como "Vida de la venerable Ana de Jesús", escrito por ella misma en 1632.

Otras, como Sor Juana Inés de la Cruz y María Zayas destacaron, según la comisaria, por su defensa "a ultranza" del derecho de la mujer a la educación.

Así, la primera publicó su "Carta Atenagórica", que se puede ver en la Biblioteca Nacional, considerada poco devota para las jerarquías eclesiásticas, que la llevaron a juicio y acabó por abjurar y declararse "la peor de todas", viéndose obligada a abandonar la vida pública y a no editar sus escritos.

Entre las voces femeninas de las que transcendieron "pocos ecos" la muestra destaca la de la científica Oliva Sabuco, descubridora del jugo cerebral, que recogió en su libro "Nueva filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos".

Su propio padre quiso apoderarse de la autoría de su descubrimiento, aunque no lo pudo hacer porque Felipe II había otorgado permiso a su hija para publicarlo, si bien posteriormente la mala relación de Felipe II con los ingleses hizo que estos se apropiasen del descubrimiento de Oliva Sabuco.

Durante el tiempo de exhibición de la muestra, que coincidirá con el Día de la Mujer Trabajadora, se representará en la Biblioteca Nacional la obra teatral "Barrocamiento", de Fernando Sansegundo y finalista de los Premios Max de Teatro 2011.